Diana nos recibe sentada en una pequeña banca al son de un vaso de chirrinchi. Hoy está vestida con una manta larga tejida por su abuela y que está estampada con flores de tonos azules, amarillos y carmesí.
Ella es una joven wayúu comprometida con la educación de los más pequeños en su comunidad y que se enfrenta a diario a grandes retos, como la falta de agua y energía eléctrica.