Falta energía para controlar el coronavirus

Al preguntarle a Onarlis, mujer de 30 años, por qué hay tanta gente en el centro comercial donde ella atiende un café, no duda en decir que lagente está como loca, vienen aquí a pasarse la pava*”.

Y no es para menos. En el centro comercial, ubicado al sur de la ciudad, ingresaron cientos de personas. Muchas más que en los últimos días, según Onarlis. ¿La razón? No es el abastecimiento, aunque habían familias mercando y preparándose para el aislamiento. La suspensión del servicio de energía por mantenimiento de redes, es lo que los aglomera en el recinto; el corte de energía se presentó durante más de 10 horas en los barrios aledaños al centro comercial, así como en otros sectores de Barranquilla, Soledad y Puerto Colombia.

En el corazón del pánico de la pandemia, cuando se acrecienta el hashtag #QuédateEnCasa como mitigación del virus que sugieren autoridades de salud y políticos, cientos de personas buscaban mitigaban el calor, comer y conectar sus celulares en el centro comercial. Onarlis está feliz, pues vendió tres veces más que el día anterior, aunque le ha llamado la atención a quienes se acercan a su negocio sólo a conectar los cargadores de sus celulares sin consumir nada. “El recibo de la luz es muy caro”, argumenta.

Las medidas tomadas para contrarrestar la pandemia reflejan la desigualdad y pobreza en la que vivimos. Sí, el aislamiento preventivo es necesario, sobre todo, porque existe la posibilidad de que el número de casos de infectados sea mayor por personas asintomáticas o que no se reportan al sistema de salud. Recordemos que esto ha sucedido con otros virus: hace cuatro años el Zika infectó a cerca de cien mil personas y hoy los niños nacidos con hidrocefalia son consecuencia de ello. “Pues, a mí me dio zika y gracias a Dios no me morí”, comenta Onarlis confirmándonos la fragilidad de nuestra realidad.

El cierre de clases en colegios públicos, por ejemplo, nos hace cuestionarnos sobre el hacinamiento en el que están los estudiantes recibiendo sus clases y la precariedad del servicio de agua en instituciones oficiales.

En esta paradoja de país, incentivar el lavado de manos en medio de un déficit de acceso a agua, también es comparable con estudiar y trabajar en casa sin energía eléctrica o condiciones mínimas en el entorno digital. Eso sin mencionar que la mitad de los colombianos viven del trabajo informal.

Según cifras del DANE, cerca del 30% de los colombianos viven en condiciones de pobreza, con trabajos informales y sin servicios básicos. También sobre esto hay que tomar medidas. Para cuidarse del virus hace falta más que quedarse en casa, lavarse las manos y desinfectar todo, hace falta tener servicios básicos satisfechos, como la energía eléctrica. Este aislamiento debe significar un período de reflexiones para superar las demás crisis que nos afectan.

*Pava: f. Pereza, aburrimiento, desánimo.

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