INFOGRAFÍA: Agua, una deuda con las mujeres

De acuerdo con Naciones Unidas en 2018 murieron de sed en el mundo 780.000 personas. La misma organización advierte que 2.000 millones de personas sufren por la carencia de agua potable, siendo las mujeres afectadas en gran medida por la falta del líquido.

En la conmemoración del día de la mujer, es importante poner la lupa sobre un problema crítico que no distingue géneros, pero en el que las mujeres hacen un mayor esfuerzo al enfrentarlo: el desabastecimiento de agua en las comunidades.

Según la ONU, en el mundo hay un total de 159 millones de personas que deben recolectar agua no tratada manualmente, siendo el África subsahariana el lugar con el mayor porcentaje, 58%, destacando dos elementos diferenciadores claves: por un lado, inequidad se traslada a las diferencias en el color de piel, siendo la población negra la más vulnerable, y acrecentando el desbalance entre hombres y mujeres.

En promedio, cada minuto una persona muere por falta de agua. El principal problema se debe a la falta de acceso a este recurso de forma potable y al saneamiento básico, que afecta a 4.500 millones de personas. En 2015, esa misma cantidad de personas carecían de servicios seguros de agua potable; hoy la brecha se ha ampliado.

Una de cada tres personas que utilizan agua potable de forma segura vive en zonas rurales. En Colombia se refleja ese desbalance. En Punta Gallina, municipio ubicado en La Alta Guajira, principalmente las mujeres caminan durante horas bajo el apaciguante sol en busca de pozos y fuentes hídricas para abastecer sus rancherías.

El caso no es aislado en América Latina: se estima que el 35% de la población no tiene acceso a agua potable y solo 22 % cuenta con saneamiento. Estos indicadores se agravan al conocer que en 2050, el 52% de la población y el 45% del Producto Interno Bruto Mundial estarán en riesgo por la crisis hídrica.

Faltan tres décadas para que las carencias generalizadas desemboquen en conflictos por el agua. Faltan tres décadas para que la mujer en su rol de suministradora y administradora de agua en los hogares deba caminar más horas en busca del líquido, poniendo en riesgo su integridad física. Faltan tres décadas para que pensemos y busquemos soluciones para garantizar los derechos que durante años se han convertido en la consigna que quieren proclamar las mujeres.

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