Jóvenes crean una nueva convivencia con el agua

Cuatro iniciativas fueron premiadas por la fundación Pavco

Cada dos años, Pavco y su Fundación invitan a jóvenes colombianos entre los 14 y 28 años para que planteen, algunos de ellos bajo la guía de los docentes, cambios significativos y soluciones sostenibles frente al aprovechamiento, uso, protección y recuperación del agua.

Así nació el Premio del Agua Pavco en 2011 en línea con la responsabilidad social de la compañía que impulsa la educación en torno al recurso hídrico. Este año, en su cuarta versión, la iniciativa contó con el respaldo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Red Nacional de Jóvenes de Ambiente, la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, Cecodes, Universidad de los Andes y Unicef. Cuatro propuestas ganadoras (dos en categoría de 14 a 18 años y dos de 19 a 28 años) demuestran el compromiso de nuestros jóvenes con el futuro del planeta, sus ganas genuinas de aportar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y por qué las organizaciones públicas y privadas deben apoyarles para que tengan continuidad en el tiempo.

Los estudiantes del colegio Gustavo Uribe Ramírez (Granada, Cundinamarca) se dedican a la propagación de árboles nativos (sauco, flor amarillo, aliso y balú, entre otros) con el fin de recuperar la ronda de la quebrada El Soche y sensibilizar a la comunidad sobre el uso de sistemas silvopastoriles. Desde 2015 han sembrado 1.300 árboles, los cuales son apadrinados por los propios estudiantes como parte de la clase de biología. Con los recursos del premio que les entregó Pavco, cumplirán el sueño de construir un vivero forestal para continuar la investigación de la flora nativa y la reforestación, realizar talleres de educación ambiental con la comunidad y hacer una cerca viva en fincas ganaderas para manejo del suelo. Un diagnóstico realizado por los estudiantes encontró que el suelo ha venido cambiado paulatinamente de uso, lo que ha repercutido en el aumento de la deforestación, la erosión y el uso excesivo de agroquímicos, además de la pérdida constante del recurso hídrico.

Por otro lado, en la Institución Educativa Liceo Nacional Max Seidel, estudiantes y profesores decidieron mitigar el daño ecológico que causan los aceites comestibles cuando llegan a las aguas del mar. Desde hace 10 años transforman este desecho en jabón para uso en la cocina y en lavandería. El aceite forma una delgada capa que es difícil de degradarse, impidiendo la correcta oxigenación del agua y alterando el adecuado ciclo vital de las especies marinas.

El aceite es recogido por los propios alumnos, quienes también realizan el proceso químico hasta convertirlo en jabón, que luego llevan a sus hogares para los quehaceres domésticos, ayudando de paso con la economía familiar.

Otro propuesta innovadora es “Baño Grato”, un programa de sanitarios ecológicos que no requiere de agua para su funcionamiento y que generan compostaje, a cargo de la Fundación Tierra Grata. A la fecha se han instalado tres de estos sanitarios: uno en el corregimiento de San Basilio de Palenque y dos más, en el sector de Isla de León en Cartagena, con lo cual se benefician cerca de 25 personas.

Se trata de un proyecto de gran alcance social, pues la Organización Mundial de la Salud, estima que 600 millones de personas comparten un inodoro o letrina con otros hogares, y 892 millones -la mayoría en zonas rurales- aún hacen sus necesidades al aire libre. Como resultado, 361.000 niños menores de 5 años mueren cada año a causa de la diarrea. El saneamiento deficiente y el agua contaminada también están relacionados con la transmisión de enfermedades como el cólera, la disentería, la hepatitis A y la fiebre tifoidea.

El cuarto de los premiados es el sistema denominado Ekoducha H2O+, del estudiante bogotano Ricardo Alba Torres, orientado a la recuperación y reutilización de aguas grises. Se trata de cuatro líneas de botellas pet de tres litros unidas a dos soportes extremos de 4” y 1” en PVC, e integrados a una estructura de soporte en tubería PVC, a un sobrepiso en polipropileno recuperado y a una lona impermeable unida a su vez a un marco en aluminio y a una rejilla de desagüe.

El proyecto piloto se desarrollará en la Comuna 4 de Altos de Cazucá, en el municipio de Soacha, uno de los lugares con mayor población en situación de desplazamiento, cuyos habitantes ven hoy una luz de progreso en manos de jóvenes emprendedores como aquellos que en 2017 han sido reconocidos gracias al Premio del Agua Pavco.

Publicado originalmente por: La República.

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