ESPECIAL: ¿Qué pasa con la crisis de agua en Santa Marta?

A inicios de año, la desembocadura del río Aracataca que antes frecuentaban las canoas de los pescadores, estaba tan seca que se convirtió en un paso ocupado por reses y caballos. Los pescadores prevenidos ante el advenimiento anual del fenómeno desplazaron sus instrumentos de trabajo a zonas más profundas y con más afluencia de peces para sustentar su economía.

El río Aracataca es una de las corrientes hídricas que baja desde la Sierra Nevada y, en teoría, es la principal fuente que suministra agua dulce a los municipios de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Por su camino atraviesa trampas de motobombas, talanqueras y canales artificiales que captan y represan el líquido de forma ilegal para el uso privado de algunas fincas y empresas de agua. Con la sequía y el robo, la escasez de agua se ha vuelto notoria no solamente en la capital, sino en las poblaciones vecinas.

Este problema, que puede parecer un hecho aislado, también afecta a los ríos Manzanares y Bonda, de donde se extrae el agua para las familias de la capital del Magdalena. A esto se le suma la inoperancia de las megaobras y proyectos macondianos que han prometido (y en el mejor de los casos iniciado y abandonado), las administraciones pasadas. El resultado del falso progreso es frustración y escepticismo para los habitantes samarios.

En Tierra Grata preparamos un especial que ayudará a identificar mejor las causas del problema. Te invitamos a leer los tres capítulos a continuación.


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